La mayoría de las ponencias han enfocado el tema de la gestión pública y el diseño, desde una perspectiva económica, lo cual responde a mi criterio a la necesidad imperiosa de superar la ya histórica brecha entre el diseño y la producción en “la periferia”, una región del mundo que ha visto nacer sus primeras escuelas de diseño hace alrededor de medio siglo, y en las cuales aún hoy se sigue lamentando la indiferencia de los empresarios y del gobierno, inclusive en los países con mayor envergadura y tradición industrial de la región.
Ponencias que en su mayoría reflejan la necesidad de pasar de los consabidos argumentos técnicos y sociales del valor del diseño (a veces de sesgo muy académico), a una visión más pragmática y operativa, basadas en la construcción de un lenguaje común con los diversos actores económicos y en la implementación de acciones sistemáticas formuladas a partir de las características productivas propias de cada territorio, en toda la cadena de valor.

“El diseño se hace cultura en el mercado y se hace carne en el producto”, fueron las palabras con que Eduardo Naranjo cerró su exposición sobre el programa “ACUNAR”. Sin embargo este fuerte acento económico de las ponencias, presentadas un poco a la carrera, por la comprimida programación, no se vio finalmente muy reflejado en la formulación de los ejes temáticos de debate, presentados al plenario al cierre de la primera jornada. Dichos ejes eran; 1) Derecho al Diseño, 2) Responsabilidad Social del Diseño, y 3) Gestión del Conocimiento y Diseño.
Frente a esta propuesta, presentada por la delegación colombiana, quienes fungían de facilitadores metodológicos, se manifestó de forma espontanea entre los participantes, la necesidad de abrir un cuarto eje de debate que sea más representativo del tenor de las ponencias, es decir, con una mayor focalización en las políticas públicas dirigidas al fortalecimiento de la competitividad de la producción y la economía, en el entendimiento de que los temas sugeridos por los facilitadores, son transversales a cualquier visión y estrategia de desarrollo sustentable.
La segunda jornada se inició con la disertación de Beatríz Galán sobre “El diseñador como agente de desarrollo, entre las políticas y la comunidad”, que esencialmente plantea un cambio de paradigmas en la formación de los profesionales del diseño, así como un rescate de los saberes y sistemas de producción populares. La programación de ponencias que no estuvo muy confirmada hasta último momento, como en el caso de Brasil, se cerró con la de Mónica Pujol que planteó algunas reflexiones sobre la problemática de la formulación e implementación de políticas públicas en la Argentina y específicamente sobre la reciente formulación del PENID – Plan Estratégico Nacional de Innovación y Diseño.

Seguidamente, antes de iniciar la fase de trabajo en mesas, y en base a las inquietudes manifestadas por los participantes en la jornada previa, se generó una negociación entre el plenario y los facilitadores, que dejó finalmente en libertad a los participantes, de definir un mecanismo de trabajo que pueda salvar con eficiencia y eficacia las limitaciones de tiempo para llegar al objetivo final del evento. Dicho objetivo consistía en sacar como producto un Documento de “Principios y Recomendaciones para la Política Pública del Diseño”, además de la identificación de algunos mecanismos y una agenda de cooperación e intercambio entre los países participantes, dirigidas al desarrollo de políticas públicas que incluyan al diseño, como un eje articulador.
Naturalmente no fue fácil generar sobre la marcha un mecanismo de trabajo muy articulado, por lo cual se conformó finalmente y de forma espontánea, dos grandes grupos de trabajo, sin ningún eje temático de partida, que operaron de forma muy distinta. Uno de los grupos se conformó alrededor de la figura de Beatríz Galán, con una dinámica muy simple de una primera ronda de proposiciones individuales y una segunda ronda de intercambios de opinión y consenso, registrados por un apuntador. El otro grupo, más numeroso optó por una dinámica de “tarjetas” de causas, efectos y soluciones, que resultó mucho más lento y engorroso. Esta circunstancia generó algunas fricciones que afortunadamente pudieron superarse con el diálogo y una actitud altamente constructiva de todos los participantes, especialmente de Andrés Sicard, quien ofició de facilitador en dicho grupo.

Finalmente se conformó una mesa integrada por un representante de cada país, para la redacción del antes referido Documento, que fue finalmente refrendado por todos los participantes del evento y que se espera constituya una herramienta de apoyo a la gestión de políticas públicas del diseño en cada país. Vale la pena destacar que uno de los mecanismos acordados en dicho Documento, es la constitución de una Red Latinoamericana de Políticas Públicas y Diseño, con un sitio en Internet para la cooperación e intercambio permanentes, así como una frecuencia de encuentros alternados en distintos países.

Creo que esta ha sido una gran iniciativa, que ha demandado un gran esfuerzo tanto de los organizadores como de los participantes, que puede ser mejor aprovechada en próximos encuentros si se ajustan algunos aspectos organizativos. No obstante, fortalece desde ya la gestión de las instituciones y las personas involucradas en la promoción e integración del diseño a las estrategias de desarrollo en Latinoamerica. Que así sea!